Con abundantes pasturas cultivadas y razas adaptadas al ambiente, su stock aumentó 47%, muy por encima de los países del Mercosur, a pesar de sus bajísimos indicadores productivos. Que Elizalde&Riffel haya tomado la posta en hacer escuela de nutrición, otra señal de su potencial en el negocio de la carne.
Con un rodeo de 29,5 millones de cabezas y más de 27 millones de hectáreas aptas para cría, recría e invernada, con disponibilidad de agua y predominio de pasturas cultivadas, Colombia obtiene menos de la mitad de carne por cabeza en stock que la Argentina e incluso está muy por debajo de Brasil y Paraguay, las principales ganaderías tropicales del Mercosur.
Ante este panorama, la Federación de Ganaderos de Santander (FEDEGASAN) invitó al Ing. Agr. Sebastián Riffel, del estudio Elizalde&Riffel, a formar técnicos y académicos locales en temas estratégicos, buscando mejorar la eficiencia de sus planteos extensivos.
Durante una semana, el especialista dictó un ‘Taller de nutrición aplicada’, participó de un conversatorio en la facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Santander con alumnos avanzados y docentes, y disertó en el 2do Simposio Internacional Bovino y Bubalino, a mediados de octubre.
Hoy presenta a Valor Carne cuáles son las tecnologías clave para aprovechar el potencial ganadero del país y convertirlo en un jugador importante del mercado mundial de carnes.
El ambiente, a favor
Las características climáticas y edáficas determinan dos grandes regiones productivas diferenciadas por tener o no una estación seca: la Ecuatorial, cálida con lluvias constantes, y la Tropical, con una estación seca.
Las precipitaciones van desde los 600 mm/anuales en el norte hasta 1.500-2.000 en el sureste del país, pudiendo llegar a superar los 4.000 mm anuales en algunas regiones.
Así las cosas, aún en las zonas menos lluviosas, el ambiente es favorable para el crecimiento del forraje a pesar de tener una marcada estacionalidad.
En cuanto a las temperaturas, las mismas oscilan entre 18 y 25°C promedio en las principales zonas ganaderas, con extremos de 35°C.
Dónde y cómo producen
Las principales zonas ganaderas son:
- Llanos Orientales: donde se desarrolla la cría dadas las características de los pastizales y de la infraestructura.
- Antioquía: es el departamento con el mayor rodeo ganadero del país.
- Región Caribe: tradicionalmente líder en carne y leche, también tiene un alto número de cabezas de ganado.
Los sistemas de producción se basan en la utilización de pasturas cultivadas y campo natural en menor medida. La introducción de pasturas megatérmicas como Brachiarias (Humidicola y Decumbens), Panicum (Bombaza, Tanzania y Massai) y Cynodon (Estrella, Africana y Tifton) entre otros, es una muestra elocuente del potencial que tienen los ambientes ganaderos.
Sin embargo, la falta de un manejo adecuado y planificado repercute en pobres indicadores de productividad. A eso se suma la escasa inversión en innovación tecnológica y a la inseguridad que atraviesa el sector rural, que limitan el avance de los sistemas ganaderos.
Algunas de los principales indicadores productivos informados por la Federación de Ganaderos de Colombia (FEDEGAN) son:
– Baja carga animal (0,7 cabezas/ha),
– Baja ganancia diaria de peso (menor a 300 gr/cab/día),
– Baja producción de carne/ha (210 kg/ha/año),
– Bajos pesos al destete (120 kg) y al sacrificio (424 kg),
– Edad a la faena mayor a los 40 meses,
– Rendimiento de la canal inferior al 50%,
– Intervalo promedio entre partos 540 días.
Colombia vs Mercosur
Con la revolución forrajera en marcha y de la mano de razas adaptadas a estos ambientes, como Brahman, Nelore, Brangus y Braford, el stock vacuno colombiano tuvo el mayor aumento de los últimos 25 años comparado con los países del Mercosur.
Entre 2000 y 2025, su rodeo creció 47%, seguido por Paraguay con un 35%; Brasil, 20%; Uruguay, 14%; y la Argentina, que prácticamente se mantuvo constante (+6%).

Fuente: ARP, CEA, FEDEGAN, EMBRAPA y IPCVA.
Con respecto a la eficiencia del rodeo, el mayor indicador surge de cotejar la producción diaria en kilos vivos por cabeza en stock de todo el ciclo (cría, recría y terminación), a través del año, en los distintos sistemas productivos.
Colombia es el país que produce menos kilos de carcasa por animal/año con apenas 25 kg, seguido por Paraguay y Brasil con 42 y 45 kg, respectivamente. Estos países, con predominio de ganaderías tropicales y subtropicales, son menos eficientes comparados con las templadas, Uruguay y Argentina, con 55 kg y 62 kg/cab, respectivamente. De cualquier modo, todas se ubican por debajo del promedio mundial (76,3 kg carcasa/animal/año), liderado por EE.UU. con 137 kg carcasa/cab/año.
En cuanto a las ganancias diarias de peso, si bien la Argentina y Uruguay superan a Brasil, Paraguay y Colombia (0,28-0,30 kg/cab/d versus 0,22, 0,21 y 0,14 kg//cab/d, respectivamente), más del 60% de sus planteos se desarrollan en zonas templadas, con pasturas que producen forrajes de muy buena calidad durante gran parte del año, incluyendo el invierno, lo cual les permite lograr más de 500 gr/cab/d.
No obstante, la menor ganancia de peso de los países del trópico y subtrópico es compensada por una mayor producción de forraje por hectárea, propia de ambientes cálidos y húmedos. Esto constituye una fortaleza ya que permite sostener una mayor carga por unidad de superficie y, a pesar de la menor productividad individual, lograr producciones superiores por hectárea forrajera.
Tips para mejorar
Las limitantes que generan las bajas ganancias diarias de peso y la escasa producción de carne por cabeza de stock son múltiples, aunque la tecnología para superarlas está disponible. A saber:
Cría: Si bien los índices reproductivos no se conocen a ciencia cierta ya que predomina el servicio continuo durante todo el año, este manejo sumado a los bajos pesos de destete, son las principales ineficiencias.
La adopción de tecnologías simples como el ordenamiento del servicio (estación de monta durante 90 días de mayor producción de forraje) y la utilización de la IATF, podrán mejorar rápidamente esos índices.
Recría o “levante”: Las pasturas megatérmicas producen mucho pasto de calidad durante la estación de lluvia. Para poder aprovecharlo al máximo se requiere un pastoreo rotativo intensivo con alta frecuencia (20-25 días) y baja permanencia (1 a 3 días por parcela). Es la clave para lograr mayores ganancias de peso diarias.
Durante la estación seca el forraje pierde calidad rápidamente y afecta la respuesta animal, al punto tal que pueden perder peso durante el invierno (-100 a -200 gr/cab/d). Esto demora la recría de las hembras de reposición llevando el primer servicio a 30 o 36 meses; y de los machos, que retrasan su terminación, lo cual representa un verdadero talón de Aquiles para la cadena cárnica.
Para paliar esta problemática es necesario implementar un esquema de suplementación proteica que permita estimular el consumo de forraje base, mejorar la digestibilidad de la fibra y de esta forma logar ganancias de peso positivas (200-400 gr/cab/día).
Terminación o “ceba”: mayoritariamente se realiza en condiciones de pastoreo con o sin suplementación proteica, lo cual dificulta lograr elevadas ganancias de peso compatibles con altos niveles de engrasamiento y atenta contra la duración de esta etapa.
La utilización de suplementación energético-proteica -aún escasa, pero creciente-posibilitará acortar la edad de terminación y aumentar los pesos de faena.
Por último, la incorporación de los corrales de terminación -actualmente poco difundidos debido a la limitada disponibilidad de grano de maíz local- es una gran herramienta para potenciar la ganadería.
Esto, sumado a la posibilidad de utilizar modificadores de crecimiento (implantes anabólicos), los cuales mejoran la eficiencia de conversión entre un 20-30%, permitirían hacer terminaciones muy cortas y eficientes para llegar a un mínimo nivel de engrasamiento (6 mm grasa dorsal) y satisfacer las demandas de los mercados interno y exportación.
En síntesis
Colombia, como ganadería tropical, tiene la posibilidad de mejorar la eficiencia productiva en un mundo que demanda carne. Un desafío similar al de las zonas subtropicales de Paraguay, Brasil y el Norte de la Argentina, donde también predominan pasturas megatérmicas de elevada productividad.
La estrategia es, sin dudas, aplicar tecnología y procesos para mejorar el aprovechamiento y la calidad del forraje de forma tal de aumentar la carga y, fundamentalmente, la ganancia de peso individual buscando acortar la duración del ciclo total.
En concreto, la ganadería colombiana es un diamante en bruto con un atractivo adicional para inversores: es la de mayores posibilidades de crecimiento en los próximos años. Una oportunidad que se basa en el bajo nivel de eficiencia actual, así como en el enorme potencial de producción de pasto en forma sustentable, un diferencial entre los países productores de carne.
Por: Ing. Agr., M. Sci. Sebastián L. Riffel
Estudio Elizalde & Riffel.
Redes: @elizalderiffel
Publicaciòn de «Valor Carne» de fecha 13-11-2025










