Tras invertir en pasturas y tanques bebedero en la parcela, recrían terneras Angus para futuras madres mediante pastoreo regenerativo. “Logramos 500 kg de carne/ha casi sin insumos y vivimos del campo”, afirma un productor familiar. Costos y beneficios de un modelo resiliente al calor.
Federico Vasquetto.
Hace 12 años, el MV Federico Vasquetto llevó adelante un plan de inversiones en su campo de 320 ha, en Río Cuarto, Córdoba, en base al uso eficiente del pasto y del agua. Hoy, tras presentar su experiencia en las Jornadas Ganaderas de Pergamino 2025, cuenta cómo recrían 1.500 terneras Angus por año, la categoría clave para el futuro de la cría.
“Siempre tuve el corazón en la ganadería, igual que mi padre, pero nos costaba vivir de la actividad y la combinábamos con agricultura. En 2014 nos volcamos al manejo regenerativo, no usamos insumos, salvo el plan sanitario, y no nos llegan cuentas al escritorio. Fue un antes y un después”, recordó Vasquetto, titular del establecimiento “El Mate”, en diálogo con Valor Carne.
¿Cómo fue la transición? “Programamos el modelo paso a paso”, subrayó. En tal sentido, venían de maíz y soja, y después de levantar la cosecha, el primer otoño sembraron pasturas multiespecies; luego, durante el invierno, lo apotreraron e hicieron la red hidráulica que distribuye el agua por cañerías.
“Hicimos 300 parcelas, de una hectárea cada una, para facilitar la rotación de los animales y el descanso de las especies. Al mismo tiempo instalamos tanques bebederos, uno cada cuatro parcelas. Entonces, planificamos el pastoreo racional por módulos y nos dedicamos a la cría”, relató.
Para Vasquetto, más allá de esta inversión, el cambio más significativo fue el manejo. “La mayoría de los productores tenemos como prioridad la vaca, luego el pasto y finalmente el suelo. Pero cuando trabajamos con ganadería regenerativa ese orden se invierte”, advirtió.
La idea es que la vaca, además de producir terneros, sea una herramienta para regenerar los suelos mientras consume y bostea.
Priorizar el suelo implicó beneficios para las pasturas que se implantaron hace muchos años, por única vez, y después sólo se necesitó alguna intervención con siembras al voleo, por ejemplo, de Panicum Coloratum.
“Hoy, tenemos una mezcla de especies implantadas y naturales que aparecieron espontáneamente; no usamos fertilizantes y hay de todo, leguminosas y gramíneas”, contó Vasquetto, precisando que muestreos en distintas parcelas hallaron hasta treinta especies por metro cuadrado.
Otro diferencial de la ganadería regenerativa es el manejo de malezas y plagas. “Dejamos de considerar a las malezas como tales. Todo lo que sea verde y digestible es un recurso, los animales lo comen. Y al haber tanta biodiversidad, se logra un equilibrio entre los insectos y las plagas desaparecen como por arte de magia. Fue muy impactante ya que antes andábamos todo el día pensando en qué matar y gastando en agroquímicos”, rememoró.
Agua en la parcela, vital
“Para lograr estos objetivos no solo hace falta trabajar con parcelas chicas sino tener el agua ahí mismo. Que los animales se muevan menos o que lo hagan racionalmente, hace a la distribución uniforme de la materia fecal y la orina y esto lleva a que la fertilidad sea homogénea”, explicó.
Por otra parte, con el tanque bebedero en la parcela, los callejones dejan de ser un desperdicio compactado por el pisoteo y pasan a ser aprovechables. “Los animales no los usan, ya que circulan dentro de su módulo, excepto cuando se cambian a otro alejado o a un corral”, indicó. Y aclaró: “Una hectárea en esta zona vale entre diez y doce mil dólares, entonces, si uno cuantifica ese desperdicio, es mucha plata”
El agua en la parcela también mejora el desempeño animal ya que en lugar de beber un par de veces al día como sucede cuando está lejos, cambian de hábito y toman muchas veces poca cantidad, siempre están hidratados.
“Esto le da estabilidad al rumen, no solo de pH, sino también de temperatura. Así, mejora el llenado, nunca se ven animales con el flanco hundido ni jadeos cuando hay más de 35 grados”, señaló.
¿Olas de calor? “Cuando hay pronósticos de elevadas temperatura por varios días, con alta humedad y poco viento, los trasladamos a áreas con sombra, siempre con agua en la parcela”, aseguró.
En concreto, a medida que el nuevo modelo empezó a producir más pasto y se volvió más resiliente, fue evidente que el potencial del campo daba más que para una vaca de cría.
Especialistas en recría
Ante el renovado interés por la producción de carne, la recría se volvió estratégica y el espacio para recriar, una limitante a nivel país. Una realidad que Vasquetto, con su campo ubicado justo entre pampa húmeda y región semiárida, supo aprovechar
“Nuestra recría es pastoril, solo usamos una suplementación proteica en invierno para mejorar la digestibilidad del forraje. Ajustamos la carga animal a la curva de producción de pasto y el único gasto en alimento es la confección de unos pocos rollos con el excedente de primavera”, anunció.
El Mate compra terneras Angus de calidad, marca líquida, en la Cuenca del Salado y vende la mayoría de las recriadas a campos de cría, con destino a servicio. “Por ahí pagamos algún peso más, pero es un categoría que los clientes valoran”, indicó, refiriéndose a una relación de compraventa interesante.
Con respecto a la operatoria, recrían una tanda de 500 hembras de marzo a octubre y otra de 1.000 a 1.100 que pasa toda la primavera y el verano en el campo. “Las compramos con 180 kg y les agregamos 120/140 kg a las que ingresan en primavera y unos 100 kg a las que lo hacen en otoño”, detalló.
¿Resultados? “No solo aumentamos la productividad, sino que la estabilizamos, no hay caídas bruscas en años malos”, respondió, aludiendo a que en la zona llueven 700 mm/año, pero hay algunos de 400 y otros de 1.200 mm/año.
“Cuando empezamos con la vaca de cría, no podíamos pasar 300 kg/ha de carne. Hoy, con la recría consolidada, estamos en 500 kg/ha promedio, un buen número para un sistema netamente pastoril”, aseguró.
Costos y beneficios
Vasquetto sostiene que la inversión inicial para poner el modelo en marcha es importante pero los beneficios lo justifican.
“Voy a tirar algunos números globales. Hoy, el costo en kilos de carne, con la suba de la hacienda, está mucho más accesible, pero en dólares sigue siendo aproximadamente el mismo”, planteó, considerando que, implantar una pastura polifítica, de siete u ocho especies, significa unos 300 USD /ha y para la infraestructura se estima otro tanto.
“Hacer la subdivisión con boyeros eléctricos y agua en la parcela con tanques fijos y, por supuesto, la red hidráulica, nos costó en aquel momento 300 USD /ha, o sea, lo mismo que la pastura”, reveló. “Parece mucho”, opinó, pero las instalaciones tienen una vida útil de treinta a cuarenta años.
“Hay un deterioro alrededor de los tanques, que requieren echarle tierra una vez cada cinco años. Es un mantenimiento mínimo, pero hay que hacerlo”, advirtió.
“Nosotros optamos por instalaciones fijas, son más costosas que las móviles, pero simplifican el manejo. No hay más que levantar una vela, para que los animales salgan y el cambio de parcela lleva pocos minutos. Tenemos un solo empleado y yo trabajo part time”, indicó, refiriéndose a que, como profesional, asesora a otros establecimientos.
Para concluir, Vasquetto resaltó que lo más importante del nuevo modelo de negocio es el cambio de vida. “Mi padres vivían en el pueblo y nosotros, mi esposa y yo, vivimos en el campo, con todas las comodidades. Hoy, acompañan los precios, pero en años anteriores no han sido los mejores y nos ha ido muy bien. La ganadería sin insumos se difunde de productor a productor, por eso los invito a conocernos”, finalizó.
Publicaciòn de «Valor Carne» de fecha 08-01-2026










