La firma cordobesa Biofarma inauguró una nueva planta de premezclas que triplicará su capacidad productiva, con mayor seguridad en los procesos. Un respaldo para una ganadería en crecimiento y la respuesta a nuevos requerimientos de la nutrición animal. «Si no te aggiornás, en cinco años quedás afuera del partido», advierte Marcelo Vilosio.
Marcelo Vilosio.
A tono con el auge de la ganadería, la firma cordobesa Biofarma acaba de inaugurar una nueva planta de elaboración de núcleos y premezclas vitamínico-minerales, que triplicará su actual capacidad de producción. Se trata de una inversión de USD20 millones que, además de fortalecer su posicionamiento en el mercado local y potenciar las exportaciones, responde al desafío de ganar eficiencia para seguir siendo competitivos.
«La planta actual es donde nació la empresa. Ya la hicimos de nuevo hace unos diez años, pero no daba para más. Está ubicada dentro de la ciudad de Córdoba, con vecinos muy cerca, lo que limita la capacidad de expansión y genera problemas de tránsito por los camiones», contó Marcelo Vilosio, Gerente General de Biofarma, en diálogo con Valor Carne, agregando que la infraestructura les exige operar a tope: «Producimos hasta 7.000 toneladas mensuales, pero en tres turnos diarios, incluidos los sábados. Realmente, trabajamos al máximo», describió.
Frente a esta problemática, hace dos años la compañía adquierió un predio de cuatro hectáreas cerca del aeropuerto local, donde montó oficinas corporativas y un laboratorio de control de calidad. Finalmente, esta semana se puso en marcha la flamante planta de 17.000 metros cuadrados que reemplazará por completo a la anterior.
El cambio de escala es sustancial: podrá producir 20.000 toneladas mensuales en dos turnos, triplicando el potencial productivo anterior, en menos tiempo. «Arrancaremos trabajando solamente en un turno, lo que ya implica hacer un 20/30% más de lo que podemos hacer en los tres turnos de la otra fábrica, reduciendo drásticamente los costos operativos”, subrayó.
Inversión a escala
Apostar por este crecimiento en el actual escenario del país requirió una fuerte convicción. La obra, que empleó a unas 300 personas en sus distintas etapas de construcción, combinó capitales propios con financiamiento bancario privado en dólares. «Fue un desafío muy importante en lo económico; para nosotros es una apuesta muy muy fuerte. No somos una empresa gigante, ni una multinacional, es una inversión que nunca habíamos hecho, es el doble de la del feedlot (CENAB)», reveló Vilosio.

La nueva planta de 17.000 metros cuadrados de Biofarma.
Además de lo económico, también significa un salto tecnológico que conlleva el reto de capacitar al personal. En ese sentido, el nuevo equipamiento incluye automatización integral del proceso operativo, desde la dosificación fina de microingredientes hasta el embolsado y paletizado de las bolsas de alimento. «Es una planta de última generación. Según los proveedores internacionales, la más moderna del rubro en Latinoamérica», afirmó orgulloso el directivo.
¿Qué implica sobre los trabajadores? «El desafío más grande es el cultural, adaptar a la gente que hace 20 años viene haciendo lo mismo y decirle: ‘a partir de mañana, esto es distinto’. Por ejemplo, además, de operar la nueva maquinaria, tienen que aprender a convivir con la robótica, como las ‘mulitas’ autónomas que andan solas por las instalaciones”, planteó.
Sin embargo, para Vilosio, este paso tecnológico no se podía dilatar si el objetivo era seguir creciendo, cuidando al personal, en un negocio cada vez más demandante. «La idea es acomodarse a los requerimientos que vienen, manteniendo las fuentes de trabajo. Si vos no invertís y no te aggiornás, posiblemente dentro de cinco años estemos saliendo en los diarios como las empresas que no pudieron actualizarse y se quedaron afuera del partido», advirtió Vilosio con crudeza.
Trazabilidad con «cero error»
Uno de los requerimientos del mercado de nutrición animal es contar con estándares extremos de calidad y procedimientos trazables. Por esta razón, el corazón de la nueva planta de Biofarma se diseñó bajo una premisa fundamental: la seguridad del proceso.
«Esta planta trabaja 100% en un sistema de trazabilidad por código de barra desde que llega la materia prima, lo que le da seguridad al proceso; casi no hay posibilidad de equivocarse, que en nuestro rubro es muy importante», puntualizó Vilosio.
Esta garantía es crítica para los clientes del sector de monogástricos (como la producción porcina y aviar) y los grandes establecimientos ganaderos de rumiantes que enfrentan auditorías permanentes de sanidad y trazabilidad de exportación.
«Nosotros salimos con un producto con mucha seguridad, mucha calidad y trazabilidad, algo importante para las empresas grandes que exportan porque la trazabilidad tuya se cuelga a la trazabilidad del otro. Realmente», remarcó.
Para blindar esta seguridad y anular el riesgo de contaminación cruzada -un aspecto crítico cuando se formulan premezclas con o sin aditivos medicamentosos-, la planta cuenta con cinco líneas de producción totalmente independientes: Macro Correctores para Engorde de Rumiantes; Premezclas Vitamínico-Minerales; Núcleos vitamínicos minerales; Premezclas medicamentosas; y Línea de sustitutos lácteos.
Este rediseño también abre oportunidades comerciales que antes estaban limitadas por la falta de capacidad productiva e infraestructura adecuada.

En el mercado de rumiantes, por ejemplo, se incorpora una línea de peleteado exclusiva para la fabricación de premezclas específicas. «Hace tiempo venimos con algunas premezclas peleteadas que a la gente le gustan mucho, pero teníamos poca capacidad de producción. Esta fábrica tiene una línea específica para este producto con muchísima demanda», detalló el directivo.
Otra apuesta internacional está enfocada en la formulación de sustitutos lácteos para terneros. La calidad técnica y el aislamiento absoluto de la línea permitirán a Biofarma apuntar de lleno a la exportación en mercados donde hoy pisan fuerte los jugadores globales.
«La capacidad productiva que tenemos hoy de ese rubro no nos permite meternos en el mercado de exportación. Ahora vamos a contar con una línea exclusiva porque es un producto de una calidad superior que no debe tener ningún riesgo de contaminación”, aseguró Vilosio.
El destino principal será Centroamérica, donde se medirán con fabricantes consolidados del viejo continente. «Hay que competir con los productos franceses y holandeses, no es fácil, pero con esta tecnología se puede”, señaló con optimismo.
Hacer valer el dinero
Pensando en la eficiencia financiera, la firma implementó una zona franca dentro del predio. Este mecanismo les permitirá importar vitaminas, aditivos y microingredientes de alto valor, sin la obligación de nacionalizarlos inmediatamente.
«Conseguimos armar una zona franca dentro de la planta; vamos a importar directamente la mercadería que quedará acá, sin nacionalizarse. Ese último paso lo haremos de a poco, a medida que vayamos necesitando, recuperando capital de trabajo», subrayó Vilosio.
¿De cuánto es el beneficio? «El día que nacionalizás tenés que pagar los aranceles y el 21% más el 10% de IVA; o sea, un montón de plata. Entonces, importo un contenedor de vitaminas, lo meto acá y voy nacionalizando de a 2.000 kilos a medida que lo voy necesitando. Financieramente es muy importante», detalló el Gerente General.
Invertir para crecer
Biofarma proyecta para este año una facturación de USD150 millones, de los cuales USD20 millones corresponden a exportaciones a 12 destinos del Mercosur y Centroamérica.
«Siempre hemos vivido de esto y apostamos a las condiciones que tiene la Argentina para la producción de proteína animal. Consideramos que tiene una potencialidad muy importante para rumiantes, aves y cerdos, y que tiene que aggiornarse toda la industria complementaria, como la frigorífica y la de insumos», reflexionó Vilosio.
La nueva planta ya completó sus pruebas «en vacío», avanza hacia la calibración de procesos con producto real durante el mes de septiembre y prevé alcanzar la operación plena en un plazo máximo de dos meses.
«Nosotros nos jugamos a tomar la decisión, pero todo surge de un razonamiento: hay que ser competitivos ¿Cómo se hace? Hay que ser eficientes ¿Y cómo se es más eficiente? Hay que invertir. Las cosas vienen de la mano, y lo hicimos», concluyó.Por Marcos Lopez Arriazu
Jefe de Redacción de Valor Carne
Publicaciòn de «Valor Carne» de fecha 03-09-2026








