Con mejores precios para la hacienda, los productores volvieron a destinar recursos a infraestructura, maquinaria y tecnología. En la expo Angus de Primavera, Amadeo Derito y Federico Vizzolini explicaron qué variables pesan cundo hay que decidir dónde poner el dinero. Cómo influye el panorama electoral.
Después de años de postergar inversiones, la mejora en los números de la ganadería permite volver a cambiar maquinaria, reparar instalaciones, hacer pasturas o mejorar aguadas y alambrados.
Amadeo Derito
¿Qué miran los productores antes de decidir dónde invertir? En el marco de la Exposición Angus de Primavera realizada en Cañuelas, Valor Carne conversó con Amadeo Derito, presidente de la Asociación Argentina de la raza, y Federico Vizzolini, titular de Cabaña Arandú y coordinador de Registros de la entidad.
Para Derito, pese al favorable escenario internacional de la carne, el productor no toma sus decisiones siguiendo en detalle lo que ocurre con cada mercado de exportación.
“Las decisiones de inversión tienen que ver con la rentabilidad, con la sensación de caja. Si tenés un excedente, podés hacer una inversión financiera o encarar aquellas inversiones que tenías rezagadas”, explicó.
El ejemplo es bien concreto. Un cargador que afecta a los novillos desde hace años, un tractor que empieza a demandar reparaciones costosas, un alambrado o instalaciones que necesitan mejoras.
“Si arreglar un tractor me sale USD7.000 y cambiarlo USD20.000, hoy quizás lo cambio. Ese tipo de decisiones se están tomando porque la sensación de caja es positiva”, señaló.
Por eso, cuestiones como la evolución de una cuota de exportación determinada no necesariamente llegan hasta la decisión cotidiana del productor. “Los mercados son muy dinámicos. Puede aparecer Estados Unidos, después Europa u otra oportunidad. El productor está mirando más la sensación de bolsillo”, resumió, aclarando que “esto se da en el marco de un escenario internacional favorable.
Primero, eficiencia
Cuando la inversión empieza a crecer, Derito tiene clara su prioridad: todo aquello que permita hacer más eficiente y competitiva a la empresa.
“Quiero tener una empresa moderna, con tecnología, que sea competitiva. Las inversiones que facilitan el trabajo, mejoran la eficiencia, la productividad o la seguridad hay que analizarlas viendo cuánto tardan en recuperarse y qué cambian dentro del esquema”, sostuvo.
Distinto es cuando la decisión implica modificar la estructura del negocio: aumentar el stock de madres o, por ejemplo, destinar a la ganadería un lote que estaba en rotación agrícola.
“Pasar de un planteo 50% agrícola y 50% ganadero a uno 60-40 o 70-30 es una decisión de largo plazo. Esas son las más difíciles porque hay que pensarlas para los próximos diez años”, planteó.
La apuesta por los vientres
Vizzolini comparte la visión positiva y, en su caso, ya tiene definido hacia dónde quiere crecer. Desde Arandú, con producción en la Cuenca del Salado y recrías en Tres Arroyos y San Cayetano, apunta a seguir aumentando el número de vientres.
“Hoy me parece que el que tenga vientres es el que va a ganar esta apuesta ganadera”, afirmó. Y puso como señal el valor alcanzado por los terneros en relación con las madres: “Estamos sacando cuentas de USD700. Son valores que nunca soñamos”.
Federico Vizzolini
Para el cabañero, el contexto no responde únicamente a una oportunidad puntual de la Argentina, sino a un escenario internacional en el que observa una fuerte demanda por carne de calidad.
“Esto no es solamente Estados Unidos, es algo global. Hay más demanda que oferta y la Argentina, con el trabajo genético que viene haciendo desde hace años, está muy bien posicionada”, sostuvo.
En ese marco, considera que el desafío pasa por aumentar el rodeo y continuar mejorando la genética para producir el tipo de novillo que requieren los mercados.
Vizzolini también percibe un orden de prioridades en las inversiones. “Durante muchos años vendíamos las vacas y no podíamos gastar ni en infraestructura. Desde hace un año y medio el productor está invirtiendo en aguadas, mangas, molinos y pasturas”, aseguró.
La genética podría protagonizar una segunda etapa. “Algo ya se está haciendo, pero creo que dentro de uno o dos años el productor se va a volcar mucho más a los animales de calidad probada”, pronosticó.
Las elecciones, en la cuenta
En las decisiones de largo plazo también aparece la variable de la incertidumbre electoral. “Hoy tenemos políticas de libre mercado que nos permiten trabajar bien. La duda pasa por si hay un cambio político y mañana nos vuelven a limitar las exportaciones o a poner trabas”, planteó Derito, marcando una diferencia entre las inversiones que mejoran inmediatamente la eficiencia y aquellas que comprometen a la empresa por muchos años: “Ahí es donde se piensa mucho más”, resaltó.
Ante la cercanía electoral, admitió que en esas decisiones estructurales “hay incertidumbre” y que algunos productores prefieren “orejear a ver qué pasa”.
Vizzolini también puso el foco en la necesidad de previsibilidad, aunque aseguró que, en su caso, el calendario político no modifica los planes. “La Argentina necesita seguir una política durante muchos años, que no entre un gobierno y cambie todo y después venga otro y vuelva para atrás”, afirmó.
¿Las próximas elecciones podían postergar alguna decisión? “En el caso nuestro no, porque invertimos en las buenas y en las malas. Creo que hay que seguir para adelante”, finalizó.
Publicaciòn de «Valor Carne» de fecha 01/10/2026







