Ante el renovado interés por recriar, Elizalde&Riffel comparan las alternativas de invertir en esta actividad o seguir enfocado en la cría. “Con la actual compraventa entre novillito y ternero, de 83%, el margen no se incrementa a pesar de producirse más kg/ha”, advierten. Cuáles son los umbrales críticos para mejorar el negocio.
Sebastián Riffel y Juan Elizalde.
La disponibilidad de forrajes y la mejora de las políticas sectoriales alientan a aumentar la producción y la recría se propone como estratégica para el campo criador.
Se sabe que la cría es una actividad de baja renta, algo generalmente relacionado con los escasos kilos de terneros obtenidos, lo cual implica mantener muchos animales poco productivos. La recría, por cierto, permitiría vender más kilos, aunque la pregunta es si se obtiene un rédito económico por incorporarla. En concreto: ¿conviene invertir en intensificar la cría o la recría?
En este marco, la consultora Elizalde & Riffel analizó los resultados productivos y económicos de reemplazar parte de la cría por la recría en un campo criador, según tres modelos de intensificación, utilizando los mismos recursos para ambas actividades. El estudio fue realizado mediante un convenio con Phibro Animal Health.
Los modelos
La intensificación se basa en ir reemplazando la superficie de campo natural por algún recurso forrajero, sea promoción anual o pastura perenne, lo cual permite aumentar la carga animal y la ganancia de peso durante la recría. Los datos productivos se obtuvieron a partir de los avances logrados mediante estas prácticas en campos monitoreados por la consultora en la provincia de Buenos Aires.
Los modelos de cría contemplan una tasa de destete del 80% y un peso al destete del ternero macho de 180 kg. En tanto, la ganancia diaria durante la recría (10 meses) es de 0,4 kg/día para el modelo de baja intensificación y de 0,45 kg/día para los de media y alta intensificación.
El precio de venta del ternero macho destetado es de 3.700 $/kg y el del recriado de 3.070 $/kg, con una relación de compraventa (recriado/ternero) de 83%. Este porcentaje surge de comparar el valor de venta promedio de la categoría novillitos (1 a 2 años y 2 a 3 años) con el del ternero, durante cinco años, en base a ROSGAN.
Con estos parámetros se calcularon los resultados productivos y económicos de distintos niveles de intensificación, bajo, medio y alto, a igual carga, correspondiente a 0,50, 0,80 y 1,10 EV/ha, respectivamente.
En kilos
La producción de carne obtenida en cada actividad en los tres niveles de intensificación, con igual carga animal, se volcó en el siguiente gráfico:
La recría produce más kg/ha de carne que la cría independientemente del nivel de intensificación. Sin embargo, el grado de incremento entre ambas actividades es distinto.
Así la recría en campo natural produce un 17% más de carne que la cría, pero a medida que se incluyen mejores recursos forrajeros la diferencia entre ambas se amplía progresivamente hasta un 40%. Es probable que, si la intensificación se acentúa, reemplazando el 20% restante de campo natural por pasturas, por ejemplo, el diferencial a favor se siga ampliando, pero a tasas decrecientes.
En plata
A continuación, se presentan los resultados económicos de la cría y recría utilizando los mismos recursos en cada uno de los tres niveles de intensificación.
El margen bruto de la recría fue menor (-54 USD/ha) que en la cría (-24 USD/ha) en el nivel de intensificación bajo. Esto puede deberse a que a pesar de utilizar los mismos recursos (100% campo natural), la escasa ganancia de peso de la recría (0,4 kg//día) impacta negativamente, a pesar de que la producción de carne fue un 17% superior (como se ve en el gráfico anterior).
Esto también indica que el resultado de esa mayor producción de carne fue neutralizado en gran parte por la relación de compraventa entre el novillito y el ternero (83%).
Una situación similar se nota en los niveles superiores de intensificación, donde la recría, a pesar de producir entre un 38 y 40% más de kilos, genera márgenes similares a los de la cría, aunque se haya mejorado la ganancia de peso a 0,45 kg/día.
Esto demuestra que la relación de compraventa puede distorsionar el resultado económico de una actividad mucho más productiva.
¿Cuáles son los umbrales críticos para incorporar la recría? Esta actividad puede tener un margen superior al de la cría sólo si se cumplen determinadas condiciones de eficiencia productiva y/o de relación de compraventa favorable para el animal recriado.
En tal sentido, un análisis de sensibilidad del impacto de esas variables en los resultados del negocio indica que la recría debe tener una compraventa (recriado-ternero) superior a 83% y/o una ganancia de peso superior a 0,45 g/día para poder mejorar el margen de la cría pura.
En cuanto a la rentabilidad sobre el capital de trabajo, que se vuelca en el siguiente gráfico, el comportamiento fue similar. Se aclara que el capital de trabajo es la suma del capital hacienda (vacas en cría y terneros en recría) y del capital circulante (pasturas, verdeos, sanidad, alquiler del campo, entre otros).
La recría fue menos rentable que la cría en el nivel de intensificación bajo, debido al menor margen y al mayor capital invertido: -7% y – 4,9%, respectivamente.
Los niveles de intensificación intermedios y altos generan rentabilidades positivas sin grandes diferencias entre la cría y la recría, a pesar de que en estos casos la recría siempre es más productiva. El mayor capital de trabajo de la recría y la relación de compraventa recriado/ternero son los factores que pueden explicar esta falta de diferencias en rentabilidad.
Para reflexionar
Los resultados demuestran que no siempre es económicamente conveniente reemplazar la cría por la recría, dependiendo de la relación de compraventa (recriado/ternero) y de la eficiencia productiva.
A niveles bajos de intensificación, cualquier inversión a realizar (capital de trabajo o hacienda) con la actual relación de compraventa, tendrá más rentabilidad en la cría que en la recría.
A mayores niveles de intensificación, la rentabilidad es la misma tanto en la cría como en la recría. En estos casos, también sería conveniente seguir enfocados en la cría ya que el margen del campo no aumentaría demasiado por incorporar la recría; y además intensificar la cría demanda menos capital de trabajo.
Por lo tanto, la ventaja de incluir la recría en un campo de cría sería la de otorgar mayor flexibilidad al sistema en su conjunto algo que, por cierto, no es poco.
¿Cómo mejorar la cría? Dado que el criador no se beneficiará económicamente haciendo solamente recría en parte de su campo, apelar al ciclo completo en ambientes aptos para estos sistemas, probablemente le brinde mejor margen a su empresa.
Por: Ing. Agr. Juan C. Elizalde, Ph.D.
Ing. Agr., M. Sci. Sebastián L. Riffel
Redes: @elizalderiffel
Trabajo realizado en el marco del convenio con Phibro Animal Health
Publicaciòn de «Valor Carne» de fecha 29/05/2025












