Aunque algunos modelos proyectan un evento muy intenso hacia fin de año, la evidencia aún es incierta. Con el objetivo de anticipar impactos, desde el INTA Clima y Agua recomiendan estar atentos a los pronósticos de corto y mediano plazo y ofrecen una batería de herramientas para seguir de cerca la evolución del clima y la disponibilidad de agua en el suelo.
Natalia Gattinoni.
La posibilidad de que ocurra un “súper Niño” o “Niño Godzilla” volvió a instalarse en la agenda agropecuaria en las últimas semanas. Con recuerdos todavía frescos de eventos como 2015/16, el más intenso hasta ahora, productores y técnicos miran con atención los modelos climáticos que empiezan a insinuar un calentamiento del Pacífico hacia la segunda mitad del año. ¿Qué tan firme es ese escenario?
“La evolución del fenómeno Niño-Oscilación del Sur es hoy la mejor herramienta que tenemos para anticipar tendencias climáticas de largo plazo”, explicó a Valor Carne la meteoróloga Natalia Gattinoni, investigadora del Instituto de Clima y Agua del INTA. Sin embargo, aclaró que todavía es temprano para sacar conclusiones definitivas: “Estamos en condiciones neutrales y recién a partir de mayo-junio se puede ganar mayor confianza en los pronósticos”.
De todas formas, los modelos internacionales coinciden en señalar altas probabilidades de transición hacia una fase Niño durante el invierno y la primavera. Pero el punto más sensible pasa por la intensidad. “Hoy hay mucha dispersión, algunos modelos proyectan un evento débil, otros moderado y algunos pocos hablan de valores extremos. Pero son minoría”, señaló.
Cómo se mide y por qué hay dudas
El fenómeno se define a partir del calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial, medido contra un promedio histórico. Tradicionalmente, ese “normal” se calculaba sobre series de 30 años. Sin embargo, el calentamiento global obligó a ajustar la referencia.
“Hoy no solo se compara contra la serie histórica, sino también contra el contexto de océanos, más cálidos en general”, sostuvo Gattinoni, subrayando que esto complejiza la lectura, “ya que un mismo valor puede tener implicancias distintas según el contexto climático global”.
En términos de intensidad, se considera Niño fuerte o muy fuerte cuando las anomalías superan los 2°C. El evento 2015/16, uno de los más recordados, alcanzó picos cercanos a 2,4°C. “Algunos modelos hoy marcan hasta 3°C, lo que sería extremo, pero hay que ser cautelosos, estamos en una época del año donde el margen de error es alto”, insistió.
Qué puede pasar en cada región
Un punto importante a tener en cuenta es que el Niño es un “gran modulador” que construye escenarios probables, pero no una certeza. Su impacto concreto depende de cómo interactúan océano y atmósfera. Y ahí es donde entran en juego los pronósticos estacionales.
En ese sentido, para el trimestre mayo-julio, el Servicio Meteorológico Nacional prevé:
- Región pampeana (especialmente el este, hasta el norte de Buenos Aires): lluvias entre normales y superiores a lo normal.
- Chaco y norte del país: tendencia a lluvias normales o incluso deficitarias en algunas zonas, lo que podría ayudar a drenar excesos recientes.
- Litoral: alta incertidumbre, con diferencias marcadas entre modelos.
- NOA: ingreso a la estación seca, con menor relevancia del pronóstico de precipitaciones.
Por su parte, en la Cuenca del Salado, una zona sensible por la alta humedad acumulada, si bien los pronósticos hablan de precipitaciones normales o algo superiores, hay que estar atentos a un exceso adicional que pueda generar complicaciones.
En cuanto a temperaturas, se esperan que estén por encima de lo habitual en todo el país.
“Lo importante es entender que esto es un escenario promedio. Puede haber eventos puntuales fuera de lo previsto”, aclaró Gattinoni.
Y en relación al impacto de una eventual transición a un período Niño a la salida del invierno, advirtió que “aumentaría la probabilidad de tormentas más generalizadas e intensas”.
La importancia del corto plazo
En este contexto, para Gattinoni, la clave es no quedarse viendo solo la tendencia hacia la primavera. “El fenómeno Niño nos da un panorama marco, pero la toma de decisiones tiene que apoyarse también en el monitoreo permanente”, subrayó la especialista, destacando que el INTA y otros organismos actualizan mensualmente los pronósticos y ofrecen herramientas para seguir variables clave, como el contenido de agua en el suelo.
Por ejemplo, a través de los informes generados por el INTA Clima y Agua, con datos relevados por la red agrometeorológica que integran estaciones experimentales del organismo, la antena satelital del INTA Castelar, otros organismos como el Servicio Meteorológico Nacional y centros internacionales del clima.
Los mismos pueden consultarse de forma gratuita en la web del Instituto: https://www.argentina.gob.ar/informacion-agroclimatica.
Esto resulta especialmente relevante para sistemas ganaderos o mixtos en zonas con excesos hídricos. “No es lo mismo enfrentar un invierno húmedo con suelos saturados que con perfiles descargados. Hay que evaluar lote por lote y anticipar movimientos de hacienda o ajustes productivos”, recomendó.
Con ese fin, la especialista también recomendó la consulta las herramientas de control satelital del SEPA, donde se relevan variables como el confort hídrico, la variación de agua disponible, el porcentaje de agua en el suelo y el agua excedente, entre otros.
Otra opción para seguir de cerca la información generada por el INTA es suscribirse a su canal de whatsapp de información climática.
Prudencia y seguimiento
En síntesis, hay señales de un posible Niño, incluso de alta intensidad entrada la primavera, pero aún con alto grado de incertidumbre.
“No solo miramos el océano, sino también la atmósfera; para que se configure un Niño ambas tienen que acoplarse”, reforzó Gattinoni, quien remarcó que la definición sobre la intensidad recién se verá con más claridad entre mayo y junio.
“Con modelos aún muy dispersos, el punto de partida para el productor en relación a la humedad en los suelos será clave para dimensionar los impactos del clima. Por eso, el seguimiento cercano de la información climática es determinante”, concluyó.
Publicaciòn de «Valor Carne» de fecha 07-05-2026








