A partir de su experiencia en los mercados internacionales, Fausto Brighenti plantea un desafío para los productores: dejar de mirar el negocio hasta la tranquera, conocer qué ocurre después de la faena y avanzar en la cadena para capturar nuevas oportunidades de valor. Estrategias para potenciar inversiones, en el nuevo contexto país.
Fausto Brighenti, promocionando la carne argentina en China.
Fausto Brighenti combina dos mundos que habitualmente van por separado: es productor ganadero de tercera generación en la Cuenca del Salado y trader internacional de carne. Así, desde el campo familiar, donde está transformando un planteo de cría a uno de ciclo completo, sigue de cerca lo que sucede en los mercados y viaja por el mundo en busca de oportunidades comerciales. Hoy, convoca a aprovechar el actual contexto de la Argentina exportadora.
Su recorrido en la comercialización comenzó mucho antes de que el trading se convirtiera en su actividad. Licenciado en Administración de Empresas, con un posgrado en Agronegocios de la FAUBA, en 2012 viajó por primera vez a China en busca de productos para importar, una travesía que terminó cambiando su mirada sobre el negocio ganadero argentino.
“Entendí que el mercado chino era enorme, con grandes necesidades de alimentos y poco desarrollo en proteína vacuna”, recordó en diálogo con Valor Carne. Pero, más allá de detectar una oportunidad comercial, empezó a preguntarse por qué la Argentina no tenía un rol más activo en la venta al mundo.
“Somos grandes productores de alimentos, pero nos desarrollamos como un país al que siempre se le vino a comprar. Nunca salimos a vender de una forma estructural”, analizó.
Esta inquietud lo llevó a involucrarse en el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (IPCVA) representando a CREA, entidad de la que ya era miembro. “Quería aportar mi granito de arena, contribuir a la apertura y desarrollo de mercados; salir a vender”, afirmó.
Con esa visión, en 2017 participó por primera vez en el SIAL de Shanghái y comenzó a desarrollar vínculos con exportadores argentinos para abastecer a clientes chinos. Luego, se asoció con dos empresarios uruguayos que ya trabajaban en el mercado desde Hong Kong, dando los primeros pasos en el negocio internacional.
Actualmente, su actividad como trader consiste en seleccionar frigoríficos y grupos de ganaderos capaces de “fabricar” los productos que necesitan sus clientes, además de coordinar las operaciones.
Su base está en Uruguay y desde allí trabaja como intermediario para abastecer a clientes de China y los Estados Unidos, principalmente plantas procesadoras en el país asiático y a la industria de hamburguesas en el norteamericano.
La compra no se limita a la Argentina y Uruguay, también la hace en Brasil, Paraguay y Bolivia. “Elegimos bien los frigoríficos o los grupos de productores exportadores para poder abastecer con tranquilidad y con recurrencia a los clientes. Le compramos a todo el que tenga capacidad de fabricar un contenedor para nuestros principales destinos”, reveló, resumiendo una de las claves del negocio.
Del campo al mercado y del mercado al campo

Su actividad como trader lo llevó a repensar el trabajo a campo.
La experiencia comercial modificó su forma de pensar el negocio productivo, algo que puso en práctica en su propio establecimiento ganadero.
A fines de 2020, tras el fallecimiento de su padre, Brighenti tomó el control de la empresa familiar, Turni SA. Desde entonces, la firma está transformando un esquema originalmente basado en la cría hacia un sistema de ciclo completo, combinado con agricultura, en campos ubicados en los partidos de General Belgrano, Las Flores y Pila.
“Nuestro desafío fue el mismo que hoy tiene el productor argentino; no pasa solamente por producir más kilos, sino por entender qué carne estamos produciendo y cómo podemos capturar valor a partir de ella”, subrayó.
En ese camino, la empresa apuesta al uso de distintas herramientas: pasturas, verdeos, fertilización y la incorporación de genética, todo para optimizar la recría y la terminación, con el objetivo de mejorar tanto los kilos producidos como las características del producto final. “Todo lo que agreguemos en términos de kilos, por un lado, y de calidad de carne, por otro, va a ser muy bien pago”, sostuvo.
Mirar la cadena completa
Del campo al mercado, Brighenti, convoca a concer la cadena completa.
A partir de su interacción en el mercado, Brighenti aprendió qué ocurre con el animal una vez que deja el campo y cuáles son las condiciones que debe reunir un proveedor para responder a la demanda internacional. Eso es lo que trata de transmitirle a los demás ganaderos.
“El productor es un gran fabricante de novillos, pero para aprovechar las oportunidades del mercado no alcanza con vender el animal terminado, desconociendo qué sucede después, hay que involucrarse en el proceso”, aseveró.
Para eso, considera necesario acercarse al frigorífico. “Hay que aprender cómo se procesa un animal, cómo se faena, cómo se desposta, se congela o se enfría, cómo se consiguen clientes”, explicó.
Ese conocimiento, además, puede favorecer esquemas de comercialización diferentes a los tradicionales. Por ejemplo, “varios ganaderos de una misma zona pueden coordinar su producción, construir una oferta común y llegar a los mercados internacionales mediante frigoríficos que se encarguen de la faena y el procesamiento”, planteó.
Y su experiencia del lado de la demanda le permite identificar qué necesitan los compradores: proveedores capaces de cumplir con un producto determinado y sostener en el tiempo los volúmenes, la calidad y la regularidad acordados.
“Hay que conseguir los clientes, dar certezas, ser confiables y poder exportar la propia calidad”, resumió.
Una nueva mirada sobre la ganadería
Brighenti sostiene que la ganadería argentina atraviesa un momento diferente después de años de restricciones a las exportaciones, lo que significa una gran oportunidad para los productores. “La apertura de nuevos mercados y una mayor libertad comercial permiten pensar en sistemas productivos orientados a generar más kilos y, especialmente, más calidad”, enfatizó.
Un paso clave, es la atracción de capitales. “Como la ganadería argentina necesita mucha inversión y financiamiento, estamos trabajando en modelos que permitan captar inversión extranjera y destinarla al agro”, explicó. Las alternativas van desde inversores que compran terneros para realizar la recría y obtener novillos pesados terminados a corral, hasta la incorporación de hembras destinadas a convertirse en madres dentro de planteos de cría y recría.
“Todo esto es nuevo, pero el interés por invertir en Argentina y en el agro es una realidad y estamos empezando a capitalizarlo”, sostuvo.
Además de su participación en CREA y el IPCVA, Brighenti integra la Mesa de las Carnes y la comisión directiva de la Asociación de Productores Exportadores Argentinos (APEA).
También coordina la Mesa Ganadera de Barbechando, donde trabajan con legisladores nacionales en políticas públicas sectoriales y el desafío de lograr “que este proceso de apertura que vive la Argentina no se interrumpa nunca más”, destacó.
Desde esos espacios impulsa una mayor vinculación en la cadena. Y no considera necesario que cada ganadero se convierta en exportador, sino que pueda identificar, según su escala y sus posibilidades, nuevas formas de vincularse con el mercado.
Su propia historia resume esa integración. Mientras transforma la empresa familiar, viaja a ferias internacionales como las de Dubai, Shanghái, Estados Unidos y París, donde toma contacto con compradores y conoce de primera mano las demandas de distintos destinos.
“Son dos actividades que terminaron retroalimentándose: lo que aprendo sobre los mercados vuelve al campo y lo que hacemos tranqueras adentro encuentra una referencia concreta en esos clientes. En definitiva, nos transformamos de productores de novillos a productores de carne de calidad. Y ese es uno de los desafíos que tiene por delante la ganadería argentina”, finalizó.
Publicaciòn de «Valor Carne» de fecha 27-08-2026








